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maio 12, 2012

64. 2012, o ano em que o mundo não terminou

Novas descobertas arqueológicas contribuíram para tornar ainda mais inverossímil a ideia de que os maias esperavam que o mundo terminasse em 2012. Este ano marca apenas o fim de um ciclo do calendário maia, um ciclo entre outros após o que a vida continuaria normalmente, da mesma maneira como ninguém espera que o mundo termine em 31 de dezembro de 9999 - o fato de quase sempre representarmos os anos com quatro dígitos é simplesmente para nossa conveniência.

Ou, colocando o assunto de outra forma: somos nós que estamos com uma mentalidade apocalíptica de que tudo pode acabar a qualquer momento, e nos apegamos a uma possibilidade muito pequena de que os maias também pensassem assim e ainda de quebra soubessem de algo que nós ignoramos a respeito. Lamento dizer aos desastrólogos de plantão que não é bem assim, e recomendo que adiem um pouco a data do apocalipse...

Uma versão meio difícil de compreender da notícia em português no Estadão, e abaixo segue o artigo do El País, muito melhor explicado:


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Descubierto el calendario maya más antiguo en unas ruinas de Guatemala

Las inscripciones estaba soterradas desde hace siglos en un habitáculo a un metro de la superficie

Sus códigos refutan el supuesto de que el mundo se acabará en 2012, según los descubridores

En el año en que la antigua civilización maya se ha puesto de moda por su supuesta previsión de un cataclismo para el 21 de diciembre de 2012, un nuevo hallazgo de restos de esta cultura ha impactado al mundo de la arqueología. En la ciudad-ruina de Xultún, en Guatemala, se ha descubierto una pequeña habitación soterrada que alberga el calendario astronómico maya más antiguo que se haya conocido.
Y, cómo no, los científicos que lo han encontrado han tenido que responder a la pregunta maya más de actualidad. ¿Hay alguna pista nueva sobre el fin de los días en la próxima Navidad? De acuerdo con las explicaciones de uno de los científicos que forman parte del hallazgo, el arqueólogo William Saturno, de la Universidad de Boston, en este calendario no hay rastro del apocalipsis; es más, afirma que han detectado una novedad que contradice la posibilidad de que los mayas previesen esta fecha -o cualquier otra- como el punto final del mundo. En los restos del calendario han identificado 17 ciclos astronómicos, en vez de los 13 acostumbrados, y ello desmontaría la teoría de que las viejas averiguaciones mayas hayan previsto el caos definitivo para 2012.
En realidad, lo notable del descubrimiento no tiene tanto que ver con el apocalipsis como con otros factores menos cinematográficos pero que probablemente interesen más a los entendidos. Los expertos involucrados en el hallazgo, Saturno y David Stuart, de la Universidad de Austin, resaltan que lo más asombroso es cómo se han podido conservar estas pinturas primitivas -en las que está plasmado el calendario- en un habitáculo que ha pasado siglos enterrado a un metro de la superficie.
La estructura fue descubierta en 2010 por Max Chamberlain, un estudiante del equipo de Saturno, que estaba siguiendo las trincheras abiertas por saqueadores a través de la ciudad de Xultún, escondida en la selva de la zona de Petén, un territorio de ruinas de 16 kilómetros cuadrados de extensión descubierto en 1915 por el el arqueólogo estadounidense Sylvanus Morley (1883-1948).
Además de lo extraordinario de que los restos se encontrasen en buen estado, los investigadores inciden en la importancia de la antigüedad del calendario, fechado en el siglo 9 d.C., según informa la revista Science, y también anotan lo novedoso del soporte. "Lo más interesante es que ahora vemos que los mayas estaban haciendo estos cálculos cientos de años antes de que se registraran en los códices, en lugares que no eran libros", ha valorado el arqueólogo Saturno en sus apreciaciones académicas sobre el descubrimiento, alejadas ya del debate sui generis del fin del mundo, que, en sus palabras, es una polémica "manipulada", dado que, de acuerdo con su tesis, el calendario maya no tiene término, es un ciclo que donde acaba vuelve a empezar y se perpetúa millones de años.
Lo interesante del hallázgo es que los mayas hacían cálculos ya antes de los códices
Dicha hipótesis, que corta las ilusiones o los temores de los aficionados a las teorías más fatalistas, coincide con la expresada en 2011 en un foro de expertos mayistas organizado el pasado otoño en Chiapas por el mexicano Instituto Nacional de Antropología e Historia. La conclusión común de los conocedores de la ciencia maya -astrofísicos, historiadores, epigrafistas [es decir, intérpretes de inscripciones], arqueólogos- fue que las leyendas del fin del mundo en 2012 son "descontextualizaciones" de elementos de una cultura antigua que, básicamente, tienen que ver con el "desasosiego" de la sociedad contemporánea, avivado por problemas como "la inestabilidad político-económica o el cambio climático".
En aquellas conferencias se ofrecieron distintos detalles sobre la cuestión del cataclismo maya. Erik Velásquez, del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la UNAM, la mayor universidad mexicana, comentó que las profecías apocalípticas empezaron en los años 70 al hilo de un libro escrito por un escritor llamado Frank Waters que, según Velásquez, hizo una mezcolanza de creencias con mucho tirón. "Así se inició toda una secuencia de literatura de la Nueva Era, o New Age, que ha crecido con el paso de los años generando grandes dividendos y satisfaciendo la necesidad de mucha gente de creer, pero sin ningún sustento académico", expuso el científico.
Los expertos creen que las ideas sobre un cataclismo en 2012 son propias del "desasosiego" de la sociedad actual 
Velásquez y otro académico, Sven Gronemeyer, hicieron hincapié en que la civilización maya tenía una concepción cíclica del tiempo. "De ninguna manera pensaron que el mundo se acabaría en 2012", sentenció Velásquez. Otro colega científico que estuvo en el foro, el astrofísico, Jesús Galindo, también de la UNAM, le quito peso al rumor ancestral de que nos quedan solo unos pocos meses sobre la faz de la tierra. Afirmó que es vano fabular con que un cometa nos "extermine", porque estos fenómenos no se pueden predecir con ninguna exactitud, y tampoco compartió la opción de que una serie de erupciones solares achicharren nuestro planeta: "eso sucede cada 11 años, pero por suerte tenemos un escudo magnético que evita que nos afecte", argumentó. El doctor Galindo, al igual que sus compañeros y que los responsables del nuevo hallazgo en Guatemala, no cree que los mayas pudiesen prever una hecatombe natural que nos borrase de golpe y plumazo de la existencia el próximo 21 de diciembre, tres días antes de la cena de Nochebuena: "No hay posibilidad de que nadie plantee un fin del mundo", aseveró en el foro el científico mexicano; "ni los mayas ni la ciencia actual".

maio 25, 2011

28. Prata americana = inflação na Europa

Nenhuma grande novidade na reportagem abaixo, referente a um estudo que basicamente comprova o que já se sabia. Em português claro: para o espanhol comum dos séculos 16 e 17, aquele que nem usava uma coroa na cabeça nem era empreendedor o bastante para se aventurar pelas conquistas (no século 16) ou para recomeçar a vida nas cidades coloniais, a consequência prática da conquista da América foi uma grande inflação. A mesma coisa valia para o europeu comum que não tivesse participação em algum dos bancos credores da coroa espanhola.

(Havia o efeito positivo de uma dieta mais variada com a adoção da batata, tomate, milho, etc, mas é outra questão saber se o nosso europeu comum teria achado que uma coisa compensava a outra. E, claro, o cálculo fica ainda mais complicado quando consideramos produtos americanos nem tão bons assim, como o tabaco!)
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Estudo prova efeito inflacionário da prata americana nos séculos XVI e XVIII

Os pesquisadores empregaram uma técnica chamada espectrometria de massas para identificar a origem da prata que chegou ao mercado europeu através dos portos espanhóis nesse período

WASHINGTON - Pesquisadores comprovaram, analisando as ligas metálicas das moedas espanholas dos séculos XVI e XVIII, o efeito inflacionário causado na Europa pela chegada em massa de prata procedente das Américas.

"Entre o século XVI e o século XVIII, aproximadamente 300 toneladas anuais de prata saíram de minas nas colônias americanas da Espanha", afirma o artigo publicado pela revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS).

Os autores da pesquisa, liderados por Anne Marie Desaulty, da Escola Normal Superior de Lyon, acrescentaram que "as economias locais da América não puderam absorver tal quantidade de prata e, portanto, o metal precioso marchou rumo ao mercado europeu através dos portos espanhóis, principalmente Sevilha", e também em direção ao Extremo Oriente pelas Filipinas.

Os pesquisadores empregaram uma técnica chamada espectrometria de massas para identificar a origem da prata, do cobre e dos isótopos de chumbo em 91 moedas antigas do Mediterrâneo oriental, do Império Romano, da Europa ocidental na Idade Média, e de moedas da Espanha, México e dos Andes entre 1550 e 1750.

Entre os reinados de Felipe III (1598-1621) e Felipe V (1700-1746), a coroa espanhola empregou volumes crescentes de prata americana para pagar suas dívidas com os bancos da Europa.

A partir do filósofo francês Jean Bodin (1530-1596), vários estudiosos e economistas apontaram a possibilidade de esse fluxo de metal precioso ter sido o ingrediente principal da chamada "revolução dos preços", na realidade uma inflação acelerada na Europa.

A hipótese, assinala o estudo publicado na PNAS, "foi motivo de controvérsia recentemente e alguns autores enfatizam que a chegada dos metais americanos, aproximadamente entre 1520 e 1809, não coincide com o período de inflação, entre 1520 e 1650".

No entanto, os pesquisadores puderam provar como foi crescendo a presença de prata americana na economia europeia, e como foi substituindo a prata extraída no Velho Continente.

"Claramente a prata da antiguidade é um componente menor da base monetária medieval", dizem os pesquisadores para comprovar o impacto que a prata americana teve na economia europeia.

A análise das ligas metálicas das moedas prova como em apenas oito décadas, entre os reinados de Felipe III e Felipe V, a prata americana substituiu a europeia nas moedas da Espanha.

A busca espanhola por prata nas Américas começou já em 1498, segundo os autores da pesquisa, que acrescentaram que "no início do século XVI as minas maiores foram abertas".

Os pesquisadores afirmaram que 20% da prata extraída nas Américas permaneceu no continente, 10% foi usada para pagar tecidos, porcelanas e especiarias na Ásia, e 15% caiu nas mãos de piratas que deixavam aproximadamente 200 toneladas do metal precioso no porto de Sevilha por ano.

"Felipe II cessou os pagamentos da dívida espanhola em 1557, 1560, 1575 e 1596, e reabriu a Rio Tinto e outras minas de prata espanholas, confirmando que a prata americana não permaneceu na Espanha por muito tempo", esclarece o artigo.

A prata que chegou à Espanha "foi usada principalmente para pagar os empréstimos obtidos junto a banqueiros alemães para garantir a eleição de Carlos V e pagar outros empréstimos a banqueiros genoveses".

março 22, 2011

19. O triste fim do ayapaneco

Passaram quinhentos anos e a conquista da América continua, agora de formas mais sutis...

É o caso da situação de morte iminente de uma língua indígena mexicana, o ayapaneco, só falado por dois idosos que, por alguma desavença, não se falam há anos. Pensando bem, isso quer dizer que o ayapaneco já está, para todos os efeitos práticos, morto.

Eis a notícia, extraída do Clarín. Meus comentários seguem abaixo.


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Una lengua morirá por la pelea de sus dos hablantes

21/03/11



El ayapaneco, una de las 364 variantes lingüísticas que existen en México, está condenado a muerte debido a que en el mundo quedan únicamente dos hablantes ancianos que, por enemistades, llevan ya varios años sin comunicarse entre ellos.
Manuel Segovia, de 75 años, e Isidro Velázquez, de 69, son el único testimonio vivo de esta lengua indígena que tiene sus orígenes en el municipio de Jalapa de Méndez, en el sureño estado mexicano de Tabasco.
Ambos viven en la pequeña comunidad de Ayapan y, aunque sus casas están separadas tan sólo por 500 metros , no mantienen relación alguna desde hace años por un desencuentro del que se desconoce el origen.
Según el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas (INALI), Segovia les explicó en su momento de que a mediados del siglo XX había casi 8.000 familias ayapanecas, y que a partir de la construcción de la carretera Villahermosa-Comacalco comenzó la migración de estos pobladores y, con ello, la paulatina extinción de su lengua.
“El tiempo y el progreso transformaron el pueblo, la gente se iba a trabajar a los pueblos más grandes y ahí empezaron a ver y a traer otras costumbres”, afirmó Segovia. “Cuando muramos los dos se acabó, la lengua morirá”, sentenció.
No obstante, la riqueza de esta lengua se conservará escrita gracias a que dos lingüistas estadounidenses de la Universidad de Standford grabaron durante dos años a Manuel Segovia pronunciando frente a un micrófono las miles de palabras que conocía . Con las grabaciones hicieron un diccionario que, según Segovia, se vende en Estados Unidos.
En una situación menos grave, pero no por ello menos preocupante, se encuentran en peligro al menos 36 variantes más de lenguas indígenas de México. Según expertos, podrían seguir el camino de las 141 variantes lingüísticas que desde tiempos de la colonia hasta nuestros días ya han desaparecido.

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Apesar do título sensacionalista escolhido pelo Clarín, a notícia mostra que a briga de Manuel e Isidro fez pouca diferença para o ayapaneco, sendo apenas a gota da água. O que matou esse idioma foram dois fenômenos mais profundos: a pobreza da população indígena do interior, que busca melhores oportunidades nas cidades, e o descaso da sociedade - a população urbana, o governo mexicano e, provavelmente, os próprios indígenas aculturados nas cidades - por idiomas que não o espanhol, o que torna a geração seguinte ao êxodo rural monoglota em espanhol.

Para deixar clara minha posição, não tenho nada contra as pessoas buscarem uma vida melhor ou aprenderem novos idiomas para isso, seja o espanhol no México, o português no Brasil ou o que for. Mas não é preciso esquecer uma língua para aprender outra - se não acredita em mim, pergunte a qualquer belga ou suíço. A opção não era manter o ayapaneco ou usar o espanhol. O que gostaria é que os ex-moradores de Ayapan estivessem num contexto em que o ayapaneco tivesse sido valorizado como uma herança cultural insubstituível e transmitido para as gerações seguintes. Mas quem sou eu para ter a pretensão de reverter séculos em que tudo que os índios americanos fazem é visto como "coisa de índio" e sua cultura é considerada um obstáculo à integração?

Alguém poderia perguntar, sentimentalismos à parte, que falta nos fará o ayapaneco. Sentimentalismos à parte, cada idioma é uma parte do nosso legado cultural comum enquanto seres humanos. Para começo de conversa, um idioma carrega consigo a história dos seus falantes. Vamos supor por um momento que se perdesse qualquer vestígio da existência do português brasileiro: perderíamos um registro da história da colonização portuguesa, com seus contatos e empréstimos de populações indígenas e africanas, e da história posterior do Brasil como país independente e sua considerável abertura a/dependência de influências da Europa e, depois, dos Estados Unidos, como mostrado pela incorporação de inúmeras palavras francesas e inglesas desde o século 19 - sim, esses empréstimos fazem parte da nossa história, desde os já digeridos há tempo, como garage e abat-jour (sim, roubamos garagem e abajur dos franceses) aos mais recentes, como internet e mouse. O que deveria ser feito dessas palavras é outra questão - hoje, estou falando da língua como registro histórico, não de patriotismo barato. Falando em patriotismo barato, não mencionei o curioso fenômeno do inglês made in Brazil, como outdoor ou baby look - quem se opõe a isso por motivos nacionalistas deveria considerar que, presumivelmente, adaptar o idioma imperial às nossas próprias necessidades, de uma forma que nenhum americano ou inglês reconheceria  (o que é um hóti dógui, perguntaria ele?), é uma forma de resistência. Ou não?

Segundo, e não menos importante, cada idioma tem suas peculiaridades, desde formas gramaticais únicas até as pequenas excentricidades sem as quais a capacidade de expressão humana - ou nossa compreensão do potencial dessa capacidade - se limita um pouco. Sem ser linguista, só posso dar exemplos que considero interessantes dentro do meu repertório limitado: os japoneses se expressam muito bem sem precisar de conjugações por gênero e número; em contrapartida, os adjetivos japoneses têm conjugações para o presente e passado e para afirmação ou negação. Por exemplo, akai significa vermelho; akakunai, não-vermelho; akakunakatta, não-era-vermelho. Ou vermelha, vermelhos...
O inglês tem três gêneros - masculino, feminino e neutro - que não são muito importantes, já que só mudam os pronomes; via de regra, objetos inanimados são neutros, com algumas exceções pitorescas. É o caso dos navios, que recebem poeticamente o pronome feminino she, como uma forma de apego dos marinheiros às suas embarcações. Como um marinheiro brasileiro expressaria o mesmo sentimento, ou como poderíamos traduzi-lo? "Minha nau"?? E, como Borges dizia, o inglês tem uma flexibilidade para compor palavras que está ausente no espanhol - ou no português. Wordsmith soa razoavelmente natural, ferreiro de palavras é mais canhestro.
Falando no espanhol, eis um idioma que esconde algumas curiosidades em meio às semelhanças com o português. Coisas pequenas mas interessantes, como o numeral dos que não se conjuga no feminino, como o nosso dois/duas, ou sueño, ao mesmo tempo sono e sonho, como se fosse natural termos uma palavra para cada uma dessas coisas; na mesma linha, o japonês ashi é perna ou pé, e o inglês ship pode ser um navio ou uma espaçonave.
E para nós, que pensamos no sol masculino e na lua feminina, é curioso defrontar-se com o alemão, em que é justamente o contrário.
Enfim, fosse eu um linguista, daria uma resposta competente e fundamentada, com exemplos gramaticais e lexicais realmente raros (talvez as línguas africanas que usam estalos), e não uma lista de pequenas anedotas. O realmente importante aqui, e qualquer poliglota vai entender o que estou dizendo, é o seguinte: não existem idiomas equivalentes. Cada um tem suas palavras difíceis de traduzir, suas rimas e trocadilhos próprios (justamente o que torna a poesia quase intraduzível), suas formas de expressão raras e pensamentos que são mais fáceis de expressar nesse idioma do que em qualquer outro, seja por maior ou menor precisão, pela variação de significado de uma palavra ou mais palavras, ou o que for. Quando um idioma se perde, perdemos também uma forma de expressão. Vamos perder algo com o ayapaneco, é só dois velhinhos mexicanos e dois linguistas americanos sabem o quê.

dezembro 16, 2010

7. Sobre doenças e homens

A última grande notícia na internet é a suposta descoberta de uma cura para a AIDS. O que aconteceu, na verdade, foi a publicação de um artigo confirmando que um paciente, Timothy Brown, submetido a tratamento com células tronco em 2007, não apresentou sinais de HIV desde então. Por “tratamento” leia-se um transplante de medula óssea, realizado para tratar leucemia; o doador tinha resistência natural ao HIV e a resistência foi transmitida ao receptor. Ainda não é a cura da doença: o método é caro demais, arriscado demais para os pacientes e envolve encontrar doadores resistentes ao HIV que sejam compatíveis com os infectados. Se Brown tem muito o que comemorar, para o resto do mundo fica apenas um vislumbre de uma vitória ainda distante contra essa doença.

Falando em doenças, talvez elas não sejam um tema apropriado para conversas leves, mas vou aproveitar a oportunidade porque esse é um assunto sobre o qual muito pode ser dito. As doenças e a luta contra elas têm sido não só uma parte integrante do nosso dia-a-dia (alguém ainda lembra da histeria em torno da gripe suína?), o que já seria extremamente importante, mas por vezes entraram no palco dos acontecimentos de forma mais drástica. Dois casos familiares foram a Revolta da Vacina, no Rio de Janeiro do começo do século passado, e a peste bubônica que assolou o Velho Mundo nos séculos 6 e 14 (não, a peste negra não atacou só uma vez). Mas houve um caso que ajuda a explicar algumas coisas em nossas vidas que normalmente não paramos para considerar: por que falamos português e não uma língua tupi? Por que a imensa maioria dos brasileiros descende de imigrantes (voluntários ou não) da África e Eurásia, e poucos descendem de índios? Por que, não só no atual território brasileiro mas em todo o continente americano, os índios foram subjugados, ao invés de expulsarem o que no início era um punhado de conquistadores?
Como sempre, a resposta tem muitas partes. Para começar, não faz sentido achar que os habitantes daqui se viam como “índios”, membros de algum tipo de grande comunidade continental e que deviam se unir contra um inimigo comum. Mais ou menos como os europeus, eles eram membros de grupos que tinham suas próprias relações e conflitos, e mais de uma vez envolveram os europeus em suas guerras – um dos recursos de Cortez para conquistar o império asteca mexicano foi o auxílio de povos que não estavam satisfeitos com sua dominação pelos astecas, e que contribuíram com exércitos muito maiores do que o bando de conquistadores espanhóis. Com o tempo, quem ganhou com isso foram os europeus, mas não havia como saber na época que seria uma má ideia recrutar os recém-chegados como aliados.

(Colocando de outra forma: antes de Colombo, não existiam índios na América. Existiam incas, astecas, maias, tupis, guaranis, apaches, sioux e centenas de outros povos diferentes. Foram os europeus que colocaram  todos eles no mesmo saco, chamando todos de índios.)

Mas voltemos às doenças, que foram ainda mais importantes. O segredo do sucesso de espanhóis e portugueses era a sua capacidade de transmitir doenças às quais os nativos não tinham resistência. Os europeus pertenciam a sociedades em que os animais domésticos estavam por toda parte em contato com humanos. Grande parte das doenças humanas surgiu de parasitas de animais que mutaram para infectar humanos (a gripe suína, como o nome diz, originou-se nos porcos, por exemplo). Ao longo dos milênios, animais transmitiram doenças para seres humanos, que aos poucos foram adquirindo resistência (ou, melhor dizendo, as pessoas mais resistentes às doenças tinham maior chance de sobreviver e ter filhos). E, quando os europeus chegaram na América, seu arsenal biológico acumulado ao longo do tempo devastou populações que nunca haviam tido contato com esses germes. Além de matar milhões, as epidemias espalharam o caos pelas sociedades nativas; por exemplo, Pizarro conquistou o império inca dos Andes com um pequeno grupo de conquistadores, em grande parte porque a varíola havia chegado antes dele, como uma onda de destruição transmitida de região a região, e matado o inca, ou imperador, iniciando uma guerra civil pela sucessão ao trono da qual os espanhóis se aproveitaram. Se hoje em dia doenças que matam algumas centenas de pessoas já geram pânico, tente imaginar uma que, aparentemente surgida do nada, destruísse uma porcentagem significativa da população, incluindo as lideranças do governo. Foi isso que os incas enfrentaram na década de 1530, antes que o primeiro espanhol chegasse em suas terras. Não chega a ser surpreendente que eles tenham sido conquistados nessas circunstâncias; o que realmente causa surpresa é que ainda tenham montado uma resistência à conquista, liderada por remanescentes da família real – o último soberano inca, Tupac Amaru, foi capturado e executado apenas em 1572. 

Porque os europeus não foram mortos pelas doenças infecciosas americanas? Simplesmente porque não havia muitas. Os europeus adquiriram doenças com seus animais domésticos, o que os índios não podiam fazer porque no continente americano quase não havia animais domesticáveis. A falta de animais levou a uma falta de doenças transmissíveis capazes de destruir os europeus, e isso decidiu a sorte de nosso continente.

Essa tese foi popularizada por Jared Diamond em seu Armas, germes e aço, um livro bastante controverso entre a comunidade acadêmica e muitas vezes acusado de determinismo geográfico. Em todo caso, a polêmica diz respeito a outras partes do livro, e a importância dos germes na conquista da América é amplamente reconhecida.

Mais um fato importante: essas mesmas doenças contribuíram para que a maior parte dos escravos do Brasil fossem importados da África, e não índios capturados localmente. Um índio tinha grande chance de morrer doente em pouco tempo, enquanto que um africano – com mais resistência às doenças dos europeus, que eram as mesmas de todo o Velho Mundo – tinha maior probabilidade de sobreviver, daí isso o maior investimento em africanos. Não que a escravidão indígena tenha sido abandonada por inteiro, principalmente na região de São Paulo, onde as bandeiras tinham como um de seus objetivos precisamente resolver o problema da mão-de-obra do que então era uma área periférica demais para manter o tráfico negreiro em grandes proporções. 

Doenças e economia, gente, e não besteiras como “vagabundagem dos índios” ou “docilidade dos negros”, eis o que determinou os rumos da escravidão no Brasil; entender isso nos ajudaria não só a perceber o que realmente aconteceu, mas também a esquecer esses e outros preconceitos.